
«Esta vía é unha autopista encuberta en pleno casco urbano de Padrón». Así habla una persona que reside y trabaja en la zona del Bordel, donde varios vecinos expresaron ayer su malestar por el elevado tráfico que tiene la carretera que discurre por detrás del cuartel de la Guardia Civil, en Iria, y que, en la mayoría de los casos, sirve a los conductores para salvar los atascos de la N-550 y alcanzar la villa después de cruzar el Bordel, eso sí, a velocidades excesivas.
Estos afectados quieren exponer la «problemática» con la que conviven a diario y, al mismo tiempo, apuntar y pedir soluciones antes de que haya que lamentar un accidente. Así, residentes y empresarios de la zona hablan de que la carretera del Bordel tiene un tráfico elevado debido a que muchos conductores la usan para escapar de los habituales atascos de la N-550, de modo que cogen la vía a la altura del cuartel de Iria y vuelven a la nacional en el cruce de un conocido supermercado.
Además, la mayoría de los conductores circulan a velocidades excesivas, algo que se puede comprobar a diario, ayer por la mañana mismo, por lo que la vía se convierte en un auténtico peligro, en especial para los peatones. «É horrible», decía ayer una vecina de la zona, en alusión al elevado tráfico y a la velocidad a la que circula. Esta persona recuerda que en la zona hay un edificio de viviendas y, enfrente, un pequeño parque infantil aunque lo cierto es que no lo usan debido a que a menudo hay vehículos estacionados en el área de juego, sin contar que está muy desprotegida del tráfico que circula por la carretera que pasa por el lado.
«Os peatóns non podemos andar por esta vía, é un perigo», añade otro residente. En este caso se refiere, además, al mal estado que presenta la calzada, llena de grandes baches que, en días como el de ayer, de intensa lluvia, se convierten en auténticas charcas que salpican a los viandantes al paso de los vehículos. «Temos que ir cun coidado terrible», dice otra persona.
Todos creen que el problema tiene «fácil solución». Por un lado, reducir el volumen de tráfico que circula y para ello hablan de establecer un único sentido de circulación con lo que se evitaría, además, que los conductores usaran la pista del Bordel como vía de escape de los semáforos de la N-550. Y, por otro, apuntan la posibilidad de colocar bandas rugosas o mecanismos similares que obliguen a los conductores a reducir la velocidad y, con ello, garantizar la seguridad de los peatones que caminan por la zona y que, a diario, son muchos.
En cuanto a cuáles son las horas de mayor tráfico o cuando circula a más velocidad, los afectados dicen que el peligro es «continuo». Mención especial merece lo que sucede los domingos, día de mercado, con elevado tráfico en ambos sentidos de la vía, coches estacionados y numerosos peatones.
Estos afectados quieren exponer la «problemática» con la que conviven a diario y, al mismo tiempo, apuntar y pedir soluciones antes de que haya que lamentar un accidente. Así, residentes y empresarios de la zona hablan de que la carretera del Bordel tiene un tráfico elevado debido a que muchos conductores la usan para escapar de los habituales atascos de la N-550, de modo que cogen la vía a la altura del cuartel de Iria y vuelven a la nacional en el cruce de un conocido supermercado.
Además, la mayoría de los conductores circulan a velocidades excesivas, algo que se puede comprobar a diario, ayer por la mañana mismo, por lo que la vía se convierte en un auténtico peligro, en especial para los peatones. «É horrible», decía ayer una vecina de la zona, en alusión al elevado tráfico y a la velocidad a la que circula. Esta persona recuerda que en la zona hay un edificio de viviendas y, enfrente, un pequeño parque infantil aunque lo cierto es que no lo usan debido a que a menudo hay vehículos estacionados en el área de juego, sin contar que está muy desprotegida del tráfico que circula por la carretera que pasa por el lado.
«Os peatóns non podemos andar por esta vía, é un perigo», añade otro residente. En este caso se refiere, además, al mal estado que presenta la calzada, llena de grandes baches que, en días como el de ayer, de intensa lluvia, se convierten en auténticas charcas que salpican a los viandantes al paso de los vehículos. «Temos que ir cun coidado terrible», dice otra persona.
Todos creen que el problema tiene «fácil solución». Por un lado, reducir el volumen de tráfico que circula y para ello hablan de establecer un único sentido de circulación con lo que se evitaría, además, que los conductores usaran la pista del Bordel como vía de escape de los semáforos de la N-550. Y, por otro, apuntan la posibilidad de colocar bandas rugosas o mecanismos similares que obliguen a los conductores a reducir la velocidad y, con ello, garantizar la seguridad de los peatones que caminan por la zona y que, a diario, son muchos.
En cuanto a cuáles son las horas de mayor tráfico o cuando circula a más velocidad, los afectados dicen que el peligro es «continuo». Mención especial merece lo que sucede los domingos, día de mercado, con elevado tráfico en ambos sentidos de la vía, coches estacionados y numerosos peatones.
En LA VOZ DE GALICIA
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